El estado de nuestra lengua puede ser el primer indicador que nos muestra que algo no va bien. Y es que en esta parte del cuerpo pueden reflejarse multitud de problemas del organismo, ya sea a través de cambios en su color y su textura.
En este post analizaremos cómo debe ser una lengua sana y cuáles son aquellos factores que podrían alertarnos acerca de alguna enfermedad.
¿Cómo debería ser una lengua sana?
Los principales aspectos que indican que una lengua está sana son el color rojizo pálido, sin que existan manchas o suciedad, y una textura aparentemente suave y húmeda, sin grietas. Además, la lengua debe estar blanda y debe poder moverse libremente. También debemos fijarnos en la parte superior de la lengua, conocida como ‘saburra’, ya que esta debe contar con un color ligeramente blanco y ser uniforme y fina.
¿Qué factores deben alertarnos acerca de una posible enfermedad?
Como ya hemos indicado, los principales factores son el color y la textura. Por ese motivo, cambios en alguno de esos dos aspectos deberían ser un motivo de alarma. Respecto al color, existen diversas variaciones que pueden indicar que algo no va bien. Por ejemplo, si la lengua adquiere un tono rojo oscuro, podríamos tener algún tipo de inflamación en el cuerpo y, en el peor de los casos, también podría ser indicador de cáncer. Si, por el contrario, la lengua se nos pone marrón o si pierde su color, significa que se ha dado un exceso en el consumo de tabaco o de medicamentos antibióticos.
Siguiendo con los colores, una lengua de color rosa intenso podría ser una señal de estar padeciendo fiebre escarlata, mientras que una lengua pálida es sinónimos de falta de nutrientes, vitaminas y minerales, aunque también puede simplemente indicar que los niveles de hemogolobina son bajos. Por último, que la lengua adquiera un color amarillento puede ser una señal de colecistitis, mientras que el blanco suele deberse a la presencia de hongo o de secreción desequilibrada de bilis hepática, aunque si dicho color solo aparece a los lados, el problema está en los pulmones.
En lo que respecta a la textura y la superficie, la lengua debe estar siempre lisa y húmeda, puesto que la presencia de manchas en la parte de arriba puede ser una señal de intoxicación o reacción alérgica, mientras que los granos o llagas indican que se ha consumido demasiado azúcar refinado, grasa o proteínas.
También debemos preocuparnos si notamos la lengua inflamada o con grietas en el medio, puesto que esto indica que existen problemas digestivos, como diarrea, gastritis o estreñimiento, mientras que las grietas de tamaño pequeño y horizontales son una señal de falta de nutrientes y vitaminas. Por último, si la punta de la lengua estuviera muy roja, puede deberse a algún tipo de enfermedad o a problemas emocionales, y el estrés, la anemia o la diabetes harán que la lengua se seque.
¿Qué hacer para mantener una lengua sana?
Si bien muchas veces el aspecto o la calidad de nuestra lengua no depende de nosotros, puesto que son otras dolencias las que provocan las afecciones, sí podemos cuidar la salud de nuestra lengua siguiendo algunos consejos.
Por ejemplo, es recomendable cepillarla durante tres o cuatro minutos después de cada ingesta de comida, utilizar además limpiadores y enjuagues bucales, así como mantener una dieta saludable, poco calórica y libre de grasas y dulces. También se deben evitar el tabaco y el alcohol en exceso.
Además, es más que recomendable acudir al dentista de forma periódica, para realizar limpiezas y revisiones en las que poder identificar alguna señal de alerta de alguna enfermedad. Acércate a nuestra Clínica Dental Alberto Rodríguez.